Ser empresario con Rifa

Si tienes algún problema con el dinero este artículo puede sonarte un poco materialista, pero la realidad es que todos lo necesitamos como medio de intercambio y para llenar nuestras necesidades básicas. Ahora bien, más del 90% de las personas consiguen este recurso de 2 maneras específicas:

  • Ser empleado.
  • Ser autoempleado.

Hablemos de dichos escenarios y cómo Rifa puede ser tu oportunidad para convertirte en un miembro del mínimo porcentaje que genera riqueza siendo empresario.

Los empleados y la rueda del hámster

Sin detenernos en variaciones y aspectos muy específicos que puedan deberse a la cultura o las leyes de tu país, ser empleado es cobrar un salario a una empresa por tus servicios.

Eso tiene ciertas ventajas:

  • Estabilidad.
  • Salario fijo y periódico.
  • Beneficios de ley (depende del país).
  • Vacaciones anuales.
  • Posibilidades de ascenso.

Para algunos, como los empleados de grandes corporaciones los beneficios son más pues incluyen entre otras cosas, pagos suficientes para llevar una vida de lujo o ahorrar excedentes que le permitan resguardar su futuro y el de su familia. Pero…si estás leyendo esto lo más seguro es que ese no sea tu caso.

La mayoría vive las obvias desventajas de ser preso de horarios rígidos, desigualdad salarial con base en el género (increíble en este siglo), tener que soportar jefes abusivos, acosadores y en el peor de los casos, pasarte la vida enriqueciendo a otros, haciendo algo que odias.

Ojo, si disfrutas de tu posición, no tiene nada de malo. Si cada día saltas de la cama emocionado por tu trabajo, ánimo. Si no es tu caso, sigue leyendo.

Autoempleado…y la rueda de hámster “casera”

Este es el primer paso para dejar de ser empleado. Es el punto en que te conviertes en tu propio jefe y te emociona la repentina libertad que has adquirido. Pero…también tiene sus desventajas.

Aunque puedas consolidar una excelente reputación, seguramente deberás pasar las duras y maduras aceptando trabajos mal remunerados, e incluso, impagos.

Aunque te labres una buena reputación hay algo que suele ser la sombra del autoempleado: la incertidumbre. Nada es seguro: no sabrás cuánto ganas, cuándo cobras, ni podrás controlar eventos que antes, tu empleador controlaba por ti. Además, deberás asumir responsabilidades legales, y tener tu propio plan de jubilación.

Pero el verdadero problema que lleva a los autoempleados más exitosos del mundo (deportistas y famosos) a la quiebra, es que tus ingresos dependen absolutamente de que te mantengas activo y en ejercicio del trabajo.

Lamentablemente, muchos autoempleados no tienen la capacidad de comprender que existen imprevistos, crisis, cambios radicales de circunstancias, enfermedades y el inexorable paso del tiempo y que deben preparase para ello.

En ese caso, a menos que la empresa se declare en bancarrota y dependiendo del país, los empleados suelen estar mejor a largo plazo.

Resumiendo, casi siempre ganarás mucho más que cuando eras empleado, te librarás de muchas incomodidades y presiones de parte de tus superiores, pero te convertirás en tu propio esclavo. En fin, que la rueda de hámster al menos ahora es tuya.

Empresarios

Ser autoempleado debería tener una única función: llevarte de camino directo a ser empresario.

Empresario, al menos en el contexto que nos interesa, no es aquel que tiene una gran compañía, o que tiene muchos empleados. Empresario es aquel capaz de ganar dinero cuando duerme, cuando está enfermo, cuando está de vacaciones o cuando está “jubilado”.

Si crees que eres empresario pero no puedes ausentarte de tu negocio, lo lamento, no eres empresario aún. Eres un autoempleado con aspiraciones.

¿Qué hace la diferencia? Dos palabras: ingresos pasivos, que si superan tus gastos personales son el equivalente de la famosa libertad financiera.

Para cada empleado es más fácil a pasar a autoempleado y luego a empresario dentro de su ramo. Del mismo modo, si eres redactor, el paso al autoempleo sería ser freelance y luego, para ser empresario, tener tus propias páginas web.

Si tienes lo necesario, ni lo pienses, anímate y da el salto que necesitas. Y si tienes las ganas pero te falta capital, infraestructura, formación especializada, Know How o todas las anteriores, lo único que debes hacer es aliarte con nosotros.

Gracias a nuestro sistema de asociación, tienes derecho a un porcentaje de la rentabilidad de los proyectos que escribas. Ese % no es bajo, al contrario, va del 20 al 25% sin que tengas que invertir un centavo.

Pero no solo eso, te pagamos para que puedas cubrir tus necesidades mientras tus proyectos “despegan” y te enseñamos cómo desarrollarlos y gerenciarlos mediante nuestra formación especializada.

Si te gusta lo que lees, solo tienes que decir Sí quiero y dar el salto junto a Rifa. Si todavía tienes dudas solo, acude a nuestra sección de Quiero saber más.