Mercado freelance en decadencia

Si eres freelance, autónomo o redactor independiente, seguro valoras algunas características de esta modalidad de autoempleo; o mejor dicho, seguro pensabas que era tan bonito como lo pintan: sentarte en tu sofá frente a tu laptop o mejor todavía, con el mar caribe de fondo, ganando dinero gracias a tu talento, sin cumplir rígidos horarios y siendo tu propio jefe.

Pero la verdad es que ser freelance tiene serias desventajas que en mayor o menor medida podrías estar padeciendo:

1. Una vida “sin horarios” y desde tu casa, decían…

Sí y no. El trabajo remoto puede representar una excelente oportunidad para trabajar desde casa y ahorrar el dinero del traslado, alquiler de oficina, etc. También te permite estar cerca de tu familia sin necesidad de contratar una niñera o asistente del hogar. Además, eres dueño de tu propio tiempo.

Pero…esto solo representa una ventaja si tienes un espacio en casa donde puedas trabajar totalmente aislado de los demás miembros del hogar, con un mínimo de comodidad y silencio.

La famosa imagen de la chica tumbada en el sofá mientras trabaja es absurda y falaz. Fomenta malas posturas, (en nada tendrás problemas cervicales que pueden costar una fortuna), genera malos hábitos y disminuye la productividad.

Si no separas el entorno laboral del familiar, terminas por dedicar menos tiempo a tu familia que si salieras de casa a diario.

La “libertad de horario” puede llevarte a dos extremos: que no pares jamás y termines trabajando hasta 15 horas o que la procrastinación te visite y termines viendo la T.V. en vez de terminar tus pendientes.

En cualquier caso, hay personas muy disciplinadas, ordenadas y automotivadas que tienen todos esos factores bajo control ¿es ese tu caso? Aun así, tenemos una dura verdad para ti: nunca serás realmente dueño de tu tiempo hasta que puedas generar ingresos pasivos.

2. Mayores ingresos, decían…​

Sí y no. La realidad latinoamericana y la crisis económica que acompaña a algunos países ha generado una disminución sensible de los “precios de mercado” por cada 1000 palabras.

Mientras la calidad es cada vez más baja, se dificulta más el acceso a buenos contratos. Los nuevos redactores o entusiastas del oficio son capaces de aceptar tarifas ridículamente bajas por su contenido.

Eso te obliga a adaptarte y bajar tus tarifas o apostar a un target más exclusivo y cobrar más, pero con una evidente disminución de pedidos.

¿Acaso piensas que eres el único que se ha aburrido de ganar en devaluados e inútiles bolívares, pesos, etc.? ¿Piensas acaso que podrás mantener por mucho tiempo más aquellos clientes que valoran la calidad por encima del precio? ¿Por qué alguien pagaría $10, $20 o $30 USD por un trabajo que alguien más, urgido de divisas y con una calidad funcional lo podría hacer por $1, $2, o $3?

¡Deja de mentirte y admite la dura realidad: el mercado freelance de la redacción no solo está en decadencia, se ha prostituido por completo… ah, y va a peor!

3. Más estabilidad, decían…

No. El trabajo como freelance tiene una característica interesante que parece un mal chiste del destino. En los días malos, nadie te contrata, pero basta que tengas un excelente pedido o un gran proyecto que sacar a flote para que te lluevan propuestas interesantes.

Ser freelance, a veces es como estar sin pareja. Puedes pasar años solo, pero cuando por fin estás en una relación, comienzan a llover prospectos 😉

Lamentablemente, no todo el mundo se puede permitir el lujo de rechazar pedidos de modo que terminas tomando más de lo que puedes abarcar e incluso, arriesgando tu buena reputación al hacer entregas de última hora sin la máxima calidad. Eso empeora si eres de los que amas lo que haces. Te queda el mal sabor de estar haciendo un trabajo mediocre.

4. Reconocimiento, decían…

No. Cuando eres redactor contratado a destajo, no ganarás nada a largo plazo por el contenido que escribes y en algunos casos, tu nombre ni siquiera figura en la web de destino. Eso sin contar la clase de gente con la de vez en cuando tendrás la mala pata de toparte.

5. Eres tu propio jefe, decían..

No, no y no. El jefe es el cliente o tu supervisor directo. Esa realidad puede llevar a algunos a tolerar malos tratos, abusos o injusticias para no perder su fuente de ingresos. Y la perla negra del cuento es que todo freelance tiene ese o esos clientes que jamás pagaron y se aprovecharon de él. Y lamentablemente, parece que la tendencia va en aumento.

¿Cómo te va en tu vida de freelance? ¿Eres el de la típica postal con tu laptop frente al mar o estás harto de que te timen y te sabes subpagado?

En cualquiera de esos casos, si ya te aburriste, ve a registrarte para salir de la espiral de ser freelance subpagado. Si no te estás durmiendo aún, te contaré mi historia, cómo trabajar mejor, crecer como profesional y ganar lo justo en el proceso.

Ser redactor: Un boom de esta década

Inesdi Digital Bussines School publicó en 2015 un top ten con las 25 nuevas profesiones más demandadas para entonces; profesiones que surgieron a raíz del efecto disruptivo de la famosa “transformación digital” y cuya importancia se hacía cada vez más tangible.

En ese entonces, yo comenzaba mi propio viaje al futuro con muchas ganas de hacer parte de esta generación que compra, vende, consume, ama y vive con sufijos punto com.

El comienzo

Me registré en todas las plataformas de trabajo freelance en español e inglés, armé un cronograma de trabajo serio y crucé los dedos. Mi ética se basaba en tres principios fundamentales: «no escribir porno, no escribir basura mediática y no prometer al cliente nada que no pudiera cumplir».

Pasé dos meses pregonando mis bondades como redactora en propuestas bien elaboradas que eran rechazadas una y otra vez. Un día me harté, borré la propuesta que había escrito y le dije a un empleador:

—Seré sincera, no tengo mucha experiencia y no la tendré si no te arriesgas; pero si me das un voto de confianza, me encargaré de que no te arrepientas.  Él respondió:

—Estoy eligiendo ahora mismo, pero si te atreves a hacerme un texto en 1 hora, te pongo en competencia. Ese fue el comienzo, un 5 de octubre gané ese primer proyecto.

***Esta fue la época de la Euforia***

La cruda realidad: Oferta y demanda

Lo que no sospeché era que, debido a las leyes del mercado, al subir la demanda en una profesión poco especializada, la oferta se hizo inmensa. Pase a las filas de miles de redactores, pujando por miles de proyectos. ¿Te suena?

Después de varios traspiés, una chica me ofreció una mensualidad en Euros por trabajar en su equipo de redacción. Me dijo “son unas tres horas y media diarias”, y yo dije: Sí, acepto.

Las tres horas y media más largas de mi vida

No renegaré de esa decisión porque estoy convencida de que nunca antes aprendí tanto. Escribí desde robótica, astronomía, masajes, maternidad, remedios naturales, trampas para mosquitos, hasta cómo pasear por el gran cañón.

Mi querida empleadora comenzó a darme tantas responsabilidades, que tenía credenciales de más de 20 sitios web de renombre; pero claro, con su nombre y cobrando una mínima fracción de lo que valía el trabajo.

Ahora comprendo que era parte de una larga cadena de recontrataciones en la que yo era el último eslabón. Subpagada, me tocaba escribir un promedio de 9000 palabras diarias, subir contenido a wordpress, prestashop, editar textos de otros redactores, llenar varias tiendas online, hacer seo onpage, y más. Pasaba más de 15 horas frente al computador y mi cuerpo no tardó en mostrarme las consecuencias.

***Esta fue la época de la “Explotación”***

Una segunda oportunidad​

Después de desarrollar un trastorno del sueño, depresión y una profunda adicción por mi trabajo, decidí volver al mundo freelance y sus libertades.

Siendo sincera, pensaba que no me iba taaaan mal. Con todo lo aprendido, gestionaba mi propio horario y ganaba un ingreso decente, pero sentía aún la necesidad avanzar.

Había mucho desorden en mi jornada, mucha inestabilidad en todo sentido y sentía que me estancaba en aprendizaje.

Y entonces, apareció Rifa ¿Te has preguntado por qué se llama así?, al final te lo explico. Mientras, sigue leyendo.

Rifa se presentó como la oportunidad de mis sueños... y los cumplió.

¡Escribir mis propias páginas web, de principio a fin! Con especialistas que se encargan del SEO, asesoría, un curso de copywriting teórico práctico y una financiación mensual mientras escribiera mis páginas.

Lo mejor de todo, es que cada una de mis webs generaría ganancias netas a las cuales yo tendría derecho en un porcentaje muy atractivo.

No negaré que al principio me pareció demasiado bueno para ser verdad. Para sumar, ya yo había intentado escribir dos páginas propias y había fracasado. Pero como no tenía que invertir ni un céntimo decidí arriesgarme.

Dije que sí…y qué bueno​

Ahora formo parte de un equipo de trabajo maravilloso cuya orientación genuina es ganar-ganar. Los incentivos económicos son superiores a la mayoría de los sitios web y los criterios de evaluación son objetivos y consistentes.

Algunos de los proyectos ya están rindiendo frutos en porcentaje y mi financiación resultó mejor de lo que algunos me pagaban como freelance por cada 1000 palabras.

Me siento realizada profesionalmente, cada día aprendo cosas nuevas y he podido ascender  o “hacer carrera” como le llamamos en Rifa.

El ambiente de trabajo es ameno, organizado y las altas exigencias se devuelven en incentivos, orden y respeto al trabajo.

Es un lujo ser parte de algo tan grande y tan bien concebidoHe aprendido ética empresarial, eficiencia, gestión del tiempo, optimización SEO y mucho más. Definitivamente, la mejor decisión laboral de mi vida.

***Esta época es la de la Satisfacción***

Ahora tengo el privilegio de invitarte a que te unas a nosotros, pues hemos decidido ampliar nuestra red de sitios web.